Diana Mishel Juárez Morales
(Miss Petite Contla 2025)
@mishel_juar3z
Fotos: Jorge Galicia / Armando Pedroza y extraídas de la página oficial «Parroquia San Bernardino de Siena»
En el corazón de Tlaxcala, donde la tierra respira dignidad y el viento murmura en náhuatl, se alza Contla de Juan Cuamatzi: un municipio que no se limita a existir, sino que se afirma, se borda, se canta. Aquí, cada calle es un verso, cada telar un testimonio, y cada celebración un acto de resistencia cultural. Contla no es solo un lugar: es una identidad tejida con hilos de historia, lucha y orgullo.
Contla de Juan Cuamatzi, municipio ubicado en la zona centro-norte del estado de Tlaxcala, es mucho más que una demarcación territorial: es un símbolo de resistencia, cultura viva y orgullo indígena. Su nombre honra al coronel Juan Cuamatzi, líder tlaxcalteca que protagonizó el primer levantamiento armado contra el régimen porfirista en 1910, convirtiéndose en precursor de la Revolución Mexicana. Desde entonces, su legado se entrelaza con cada calle, cada danza y cada historia que habita este territorio.
Con una extensión de 21.27 km² y una altitud promedio de 2,462 metros sobre el nivel del mar, Contla se encuentra a tan solo 9 kilómetros de la capital tlaxcalteca. Su territorio está conformado por secciones como, Tlacatecpan, Xaltipan, San Jose Aztatla entre otras que conservan centros religiosos, cívicos y culturales de gran valor histórico. El clima templado y los paisajes de laderas suaves han sido testigos de migraciones, rituales y luchas sociales que han moldeado su identidad.
Desde tiempos ancestrales, Contla se ha caracterizado por ser cuna de artesanos cuya sabiduría no se transmite en libros, sino en telares, donde el arte textil no es oficio si no nuestra identidad. Las manos que hilan no trabajan, crean arte, cada sarape, cada rebozo, cada camisa bordada es una declaración de existencia, donde en sus colores vive la memoria de miles de años de experiencia, en sus diseños palpita la cosmovisión de un pueblo que se niega a ser silenciado.
La gastronomía no se queda atrás, ya que aquí se sabe que la cocina contlense es un poema y un canto, las tortillas hechas a mano, los tlacoyos, el emblemático mole prieto que nos hace recordar en cada bocado de dónde venimos y quienes somos, cada platillo es un verso que narra historias de fiestas bajo cielos estrellados y de familias reunidas contando anécdotas de nuestra tierra.
Las tradiciones del municipio son más que costumbres: son gritos de identidad, la fiesta patronal de San Bernardino de Siena transforma las calles en altares vivos, las danzas, las procesiones, los fuegos artificiales no son espectáculo: son comunión entre el cielo y la tierra. Somos la capital del carnaval, fuego danzante, con huehues que iluminan las calles y máscaras que cuentan historias, una memoria danzante, una catarsis colectiva. Cada paso es una respiración de alegría, cada cuadrilla una afirmación de existencia.
Aquí, la cultura no se exhibe: se respira y se vive
Contla de Juan Cuamatzi es un poema vivo que se escribe con tierra, danza, maíz, bordados y memoria. Es un pueblo que se celebra a sí mismo en cada carnaval, que se nutre de sus raíces en cada comida, que cultiva identidad con manos firmes y corazones abiertos. Aquí, la historia no es solo pasado, sino fuego encendido que guía el presente y abraza el futuro.



























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